
La justa injusticia de la existencia
¿Qué hay de vida en la muerte? Sócrates, reconocido por la consistencia entre su obrar y su pensar, fue juzgado por no reconocer a los dioses atenienses y por supuestamente corromper a la juventud. Con tales acusaciones fue condenado a morir ingiriendo una infusión de cicuta, potente veneno de la época. Su muerte, relatada por Platón, da evidencia de la forma en que aquel asumió su injusta sentencia a la muerte y la entereza con la cual se comportó.
Ciertamente, la muerte no es justa. Viene, llega y rompe al ser humano y a aquellos con los que se vincula desde lo emocional. La muerte es una condena de la propia vida. La vida es una condena de la propia muerte, dejando entrever una cierta justa injusticia de la existencia.