
La identidad no es una emoción pasajera
Hemos caído desde hace tiempo en la falsa idea de que somos lo que sentimos. Pero eso no es una medida fiable. Ningún diagnóstico serio se basa únicamente en sentimientos. La identidad no es una emoción pasajera, sino una referencia que nos ayuda a actuar y a relacionarnos.
Se construye en parte con los demás, no solo desde la percepción individual. Piaget ya señalaba que los niños desarrollan su identidad mediante el juego y la interacción social. Por eso resulta contradictorio afirmar que depende únicamente de lo que cada uno siente. Reducir la identidad a sentimientos individuales suele generar más confusión que claridad y más angustia que propósito.