
El mercado laboral es una ruleta de la suerte
El mundo nos ha llevado a creernos eso de que necesitamos un buen trabajo que nos lleve al éxito y así alcanzar la cima. Pero una cosa voy a decir: ojalá ser la azafata de la ruleta de la suerte. ¿La S? Pues allá que voy a darle al panel para descubrir la S. ¿La M? Pues no, no hay M y no me muevo de mi sitio. ¿La J de Jaén? Y así día tras día hasta que llegue el día de jubilarme. Que queda mucho para eso, ¿eh?
Cobrar una nómina por descubrir las letras de un panel. Eso sí que sería el culmen de una carrera. Tanta nota media frustrada, tanta carrera, tanto máster, tanto TFG, tanto TFM. Para luego entrar en la ruleta de la suerte, pero la del mercado laboral precarizado. Con lo bien que estaríamos todos descubriendo letras de un panel sin email, sin estrés y sin tener que aguantar a una jefa que se escaquea a la mínima de cambio.
¿Sabéis dónde se echa el currículum para ser azafata de la ruleta de la suerte? Pues suerte. Pues eso.