
El sofrito es la base de todo
Todo en esta vida empieza con un buen sofrito. Es que, al final, el sofrito es la base de todo. Si empiezas una nueva relación y se habla todo desde el principio y tal, pues eso es un sofrito de los que hacen chup chup. De esos que huelen bien por toda la casa de primera hora de la mañana, ya sabes.
Porque es que hay sofritos que empiezan y a lo mejor tú ni siquiera sabías hacer un sofrito. También puede ser que empieces en un trabajo nuevo y en la primera semana ya estés palmando horas extras que no te pagan. Mal asunto. El sofrito ese ya empieza como un poco quemado, ¿no? De los que se pegan en el fondo de la olla.
Porque al final, para un buen sofrito solo hacen falta dos cosas: unos buenos ingredientes y dedicarle un poquito de tiempo. Así que a mejor sofrito hagamos para las cositas de la vida, pues mejor vida vamos a tener, ¿no? Pues eso.