
La calle como trámite frente a la mirada contemplativa
El otro día iba yo caminando por la calle, de esto que iba como yendo de un sitio para otro, y me fijé en una pareja de señores mayores que estaban sentados en un banco, en silencio, y mirando lo que por allí pasaba por delante de ellos. Y es que me dio una envidia, porque yo creo que nunca en mi vida me senté en un banco por el mero hecho de sentarme en un banco. Si alguna vez me senté en uno, era por echar la tarde, pues comiendo pipas. Una cosa de cuando la vida no tenía móviles.
Y eso, que sentí envidia, porque para mí la calle es siempre un trámite. Como que no me da tiempo de disfrutarla. La calle es ir de un lado para otro. Eso que pisas al salir de tu casa para ir al trabajo. O de la peluquería a la cafetería. O del dentista a recoger tu paquete de Amazon de la consigna. Cuando la gente dice eso de te falta calle, en realidad debería decir te falta sentarte en un banco.
Pues eso.