
La extraña vergüenza de escuchar nuestra propia voz
El fenómeno de la voz propia
Desde los primeros Sapiens hasta nuestros días, no hay registro de que a algún ser humano le haya gustado escuchar su propia voz. Es como que algo no encaja. Cuando uno se escucha a sí mismo, te invade un sentimiento de vergüenza ajena a la altura de que tu madre te dé un beso en la puerta del colegio.
Un karaoke de convivencia
Vamos, estoy seguro de que hasta a Batman le da cosa escucharse a sí mismo. Hay por ahí algunos locos que se escuchan sus propios audios del WhatsApp. Esos irán sobrados de autoestima, si no es que de verdad que no me lo explico. A lo mejor perderíamos esa vergüenza yendo al karaoke desde que somos niños para enfrentarnos a nuestra propia voz. Lo mismo que nos mandaban de campamento: «Ale, venga, una semanita de convivencia al karaoke con tus amigos de clase».
Yo ni soy Batman ni me escucho mis propios audios, pero aquí voy y vais a escucharme todos los miércoles. Vergüenzas aparte, espero pasármelo bien como si esto fuese un karaoke con amigos. Pues eso.