
El valor del aprendizaje reside en la belleza de los errores
La Residencia de la Belleza
Esta semana he tenido una de las experiencias educativas más bonitas de mi carrera como maestro. Un trabajo que se ha preparado durante más de un mes, que hemos mostrado en otros coles de la ciudad y que culminó el pasado martes con una actuación estelar en el Teatro del Rebellín. Ha sido un coro navideño formado por algunos de mis alumnos del cole y que he tenido el honor de dirigir. Todas las horas dedicadas, todo el esfuerzo y todo el estrés se quedaron atrás al ver esas caritas de felicidad al caer el telón.
Alumnos que ya han recibido las notas y están de vacaciones. Así que desde aquí, como maestro, solo deseo que tanto ellos como todos los niños de nuestra ciudad puedan disfrutar del tiempo libre que se han ganado y que si les ha quedado alguna no se les dé una regla de importancia, porque una sola calificación no va a definir su futuro.
Además, no hay que olvidar que de los errores es de donde más se aprende y que pueden llegar incluso a ser inspiradores, ya que, como solemos decir aquí, allá donde es más difícil encontrarla es donde reside la mayor de las bellezas.