
La paz reside donde es más difícil encontrarla
La residencia de la belleza
La paz, qué bien suena. Se nos llena la boca, ¿verdad? Y cuán difícil de explicar y mantener en estos tiempos.
Hoy celebramos el Día Escolar de la Paz y no Violencia. Recuerdo cuando era niño cómo cantábamos en el recreo del Lope de Vega canciones dedicadas a la paz, hacíamos murales gigantes o soltábamos palomas blancas. Años más tarde, cuando estudiaba magisterio, tuve la oportunidad de colaborar con el Colegio Juan Morejón, donde mi hermano era maestro, en la Flower Power Peace Party que hicieron en el cole. Ya siendo profe, lo he vivido también de muchas maneras diferentes.
Lo más curioso fue hace cinco años, cuando el hecho de proponer un trabajo sobre el Día de la Paz para la Asignatura de Valores me sirvió como acercamiento hacia una compañera que más tarde se convertiría en mi mujer. Una tarea ardua y difícil, el tratar de inculcar en nuestros y nuestras peques el concepto de la paz y el por qué es importante cuando al salir del cole, en el bombardeo mediático al que todos estamos sometidos, la violencia es la que impera.
Aun así, debemos seguir luchando, valga la contradicción, contra ello, y hacerles ver que aunque a veces parezca imposible, allá donde es más difícil encontrarla es donde reside la mayor de las bellezas.