
La importancia de la vacunación frente a la gripe y el COVID-19
El doctor Raúl Taboada Pareja explica en el espacio «Sin cita previa» de COPE Ceuta la relevancia de las vacunas como uno de los mayores avances de la ciencia médica. El objetivo principal de la campaña actual es recordar cómo funcionan estas herramientas para proteger la salud individual y colectiva frente a virus como la gripe y el COVID-19.
¿Qué es una vacuna y cómo funciona?
El doctor Taboada define la vacuna como el método existente para librarse de las enfermedades víricas. Aclara que, en la mayoría de los casos, las vacunas no introducen el virus vivo en el organismo, sino que utilizan virus inactivados o muertos. El propósito de este mecanismo es estimular el sistema inmunitario para que aprenda a defenderse de la patología.
El facultativo destaca que la vacunación ofrece una ventaja fundamental sobre la inmunidad natural obtenida al padecer la enfermedad: la protección colectiva. Mientras que pasar la enfermedad de forma natural puede provocar hospitalizaciones y saturar las unidades de cuidados intensivos (UCI), la vacuna busca evitar ese impacto poblacional.
Mitos y realidades sobre el sistema inmune
Uno de los puntos clave de la charla es desmentir la idea de que las vacunas puedan dañar las defensas del cuerpo. El doctor es categórico al afirmar que, por el contrario, estas estimulan el sistema inmunitario. Explica que el impacto del COVID-19 fue tan severo precisamente porque era un virus nuevo con el que la población mundial no había tenido contacto previo.
Asimismo, el médico asegura que las personas con alergias o intolerancias pueden vacunarse con tranquilidad, ya que los eventos alérgicos son casos muy escasos. Ante los temores y los bulos que circulan sin contexto científico, el doctor Taboada recuerda que el virus solo se puede combatir con vacunas, ya que no se trata de bacterias y, por tanto, no responden a los antibióticos.
Campaña actual y población diana
En cuanto a la campaña actual contra la gripe y el COVID-19, el médico señala que los síntomas de ambos virus son prácticamente indistinguibles para los profesionales de la salud sin pruebas inmunológicas, tratándose en ambos casos de procesos catarrales cuya evolución depende del estado del paciente.
La población diana para estas vacunas incluye a:
- Mayores de 60 años.
- Mujeres embarazadas.
- Niños menores de 6 meses.
- Personas con enfermedades crónicas.
- Trabajadores en instituciones residenciales de personas mayores y otros colectivos con trato directo con pacientes vulnerables.
Vigilancia y recomendaciones finales
Para garantizar la seguridad, el doctor menciona la existencia de sistemas de farmacovigilancia encargados de recoger y regular todos los efectos secundarios, tanto de vacunas como de fármacos. Al evaluar la balanza entre beneficio y riesgo, el facultativo sostiene que la vacunación sale claramente beneficiada.
Finalmente, el doctor Taboada hace un llamamiento a la población para que no olviden vacunarse, aclarando que el objetivo no es evitar el contagio —lo cual describe como una falacia—, sino disminuir la morbimortalidad y evitar la propagación de la enfermedad.
«La vacuna no es para que no contagien la enfermedad. Eso es un bulo, una falacia. Sirve para que no se propague y para disminuir la morbimortalidad».