
CurioseArte
Amadeo da Silva y la interpretación mística de La Virgen de las Rocas
En la sección «CurioseArte» de Arturo Fuentes Cabrera, se ha revelado la historia de un personaje cuya influencia trasciende los límites de la historia local para instalarse en el corazón del Renacimiento. A través del análisis de una obra maestra de Leonardo da Vinci, se ha trazado un puente que conecta la pintura clásica con una figura vinculada a Ceuta: el beato Amadeo da Silva.
La Virgen de las Rocas y el misterio de la visión
El punto de partida es la pintura La Virgen de las Rocas de Leonardo da Vinci (o de su taller), una obra que cuenta con versiones en el Museo del Louvre y en la National Gallery de Londres, realizadas originalmente para la iglesia de San Francisco el Grande en Milán. A simple vista, la pintura muestra una escena familiar de la Virgen María con el niño Jesús, otro niño —identificado por la tradición como San Juan el Bautista— y una figura angelical.
Sin embargo, Fuentes sostiene que la obra no responde simplemente al relato evangélico de la Visitación narrado por San Lucas, donde las mujeres estaban embarazadas y el encuentro fue breve. Según la lectura que propone el autor, el cuadro representa una visión mística mucho más profunda. Esta interpretación se apoya en el Apocalypsis nova, un libro místico del siglo XV escrito por el beato Amadeo da Silva, el cual describe visiones sobre Dios, los ángeles y el fin de los tiempos tras ocho raptos que el autor afirmó haber tenido en sueños con el arcángel San Gabriel.
El relato del arcángel
En la sección se escuchó un texto que narra la escena desde la perspectiva celestial: Juan se arrodilla ante Jesús mientras los ángeles observan, y Jesús lo bendice con la mano derecha levantada hacia él.
Esta descripción coincide con los detalles de la pintura: la rodilla en tierra de San Juan el Bautista y la actitud de bendición del niño Jesús. En la interpretación de Fuentes, Leonardo da Vinci plasmó la visión que el arcángel Gabriel le relató a Amadeo.
Un vínculo con Ceuta
El desenlace de este relato sitúa el origen de estas visiones en la historia de Ceuta. El beato Amadeo da Silva nació en el seno de una familia noble portuguesa y es presentado por Fuentes como un personaje de raíz ceutí, aunque el divulgador reconoce que otros historiadores sitúan su nacimiento en Campo Maior. Amadeo era nieto de don Pedro de Meneses, el primer gobernador de la ciudad por mandato de don Juan I de Portugal.
Tras su retiro al monasterio de los Jerónimos de Guadalupe en Cáceres a los 22 años, Amadeo fundó una sección de los franciscanos conocida como los «amadeístas», que se extendió por Italia y España. Según la lectura que propone Fuentes, sus revelaciones, plasmadas en el Apocalypsis nova —que se conserva en la biblioteca del Monasterio del Escorial—, influyeron profundamente en la pintura del Renacimiento, convirtiendo a este personaje vinculado a Ceuta en un artífice silencioso de algunas de las obras más importantes de la historia del arte.