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El bastón de mando de Ceuta: de juego infantil a símbolo de defensa

CurioseArte

El bastón de mando de Ceuta: de juego infantil a símbolo de defensa

23 de julio de 2026 · 23 min

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En la sección «CurioseArte» de Arturo Fuentes Cabrera en COPE Ceuta, se ha explorado cómo un objeto cotidiano, un simple trozo de madera, ha pasado de ser un juguete a convertirse en el símbolo de identidad y defensa de una ciudad. El relato parte de una obra de arte para desembocar en la historia de la conquista portuguesa de Ceuta y su legado actual.

El juego en la mirada de Bruegel

El recorrido comienza con el cuadro Juegos infantiles, del pintor flamenco Pieter Bruegel el Viejo, conservado en el Kunsthistorisches Museum de Viena. En esta pintura sobre tabla de 161 por 118 centímetros, se observa una ciudad imaginaria donde más de 230 niños y niñas participan en 83 tipos de juegos distintos.

Aunque a primera vista parece una escena costumbrista, Fuentes Cabrera señala que la obra esconde una precisión milimétrica. Si se trazara un punto de fuga en la parte superior derecha, todos los personajes estarían colocados en una cuadrícula perfecta. Sin embargo, el autor destaca un detalle inquietante: a pesar de estar jugando —el máximo exponente de la felicidad—, nadie sonríe. Según la interpretación del autor, esta falta de alegría es una alegoría a la infancia triste bajo el yugo de la Inquisición en Amberes en 1560, una ciudad bajo el dominio español donde se levantaban terribles hogueras.

El palo de Pedro de Meneses

Esta temática del juego sirve de puente hacia la historia de Ceuta. El relato identifica un deporte que se asemeja al hockey o al polo actual, jugado con un palo y una pelota: el juego de las chuecas (o chocas en portugués).

El protagonista de esta historia es Pedro de Meneses, noble y militar portugués nacido en 1370 y fallecido en Ceuta en 1437. Meneses fue el segundo conde de Viana de Alentejo, primer conde de Vila Real y el primer gobernador portugués de la ciudad. En 1415, mientras el rey Juan I de Portugal buscaba gobernadores para que Enrique el Navegante partiera de Ceuta, Pedro estaba jugando a las chuecas con un palo de alio (olivo silvestre o acebuche).

Según la tradición que relata Fuentes, ante la nobleza que se negaba a gobernar Ceuta por el asedio constante al que estaba sometida, Meneses se acercó al rey y le dijo: «Mi señor, don Juan de Portugal, rey de Portugal, rey de Algarve y gran maestre de la orden de Avis, con este palo me basto para defender Ceuta de sus enemigos».

Un símbolo perpetuo

Ese palo de acebuche, que cuenta con 16 nudos y mide unos 80 centímetros, se convirtió en el símbolo de defensa de la ciudad. Fuentes vincula la ofrenda del alio a los primeros años del gobierno portugués y recuerda el relato de las banderas capturadas al rey de Fez y ofrecidas a Santa María de África. El propio divulgador sitúa la entrega del bastón en una fecha por determinar de ese periodo.

Desde entonces, el bastón permanece en las manos de la patrona como símbolo de devoción y autoridad. Actualmente, el alio funciona como el bastón de mando de la ciudad: cada vez que hay un nuevo comandante general, este recibe el bastón en el santuario de Santa María de África y pronuncia unas palabras de compromiso. El nuevo responsable debe prometer defender la plaza y mantenerla fiel a España, para luego devolver el símbolo a la Virgen, reconociendo que ella es la gobernadora perpetua.

«Con este palo me basto para defender Ceuta de sus enemigos».

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