
CurioseArte
La fragua, el flamenco y la memoria de Ceuta
En la sección «CurioseArte» de COPE Ceuta, Arturo Fuentes Cabrera explora los hilos invisibles que conectan el arte clásico, la mitología y las raíces del flamenco, aterrizando en una copla poco conocida vinculado a la historia de Ceuta.
De la fragua de Vulcano a la realidad cotidiana
El relato comienza con una obra de arte: La fragua de Vulcano, pintada por Diego Velázquez en 1630. Fuentes Cabrera destaca al pintor sevillano por su capacidad de «pintar lo invisible», pero en esta obra, el misterio se traslada a lo cotidiano. El cuadro retrata una escena de trabajo duro y sacrificio humano en una fragua, pero esconde una narrativa mitológica: el instante en que Apolo revela a Vulcano la infidelidad de su esposa con el dios Marte.
Lo relevante para el análisis es cómo Velázquez traslada este mito del Olimpo al entorno más rudo y terrenal del siglo XVII. El autor subraya que el sonido del martillo y el yunque, que se percibe en la obra, es el mismo eco que resuena en el origen del cante flamenco.
El crisol cultural del flamenco
El flamenco es descrito como un «arte mayor» de origen incierto, un crisol cultural que no puede datarse con precisión porque es una mezcla de múltiples culturas. Según la lectura que propone Fuentes Cabrera, basándose en la obra de José Luis Ortiz Nuevo, el flamenco nace del dolor, la marginación, el hambre y la rabia.
Esta expresión surge de una triple vertiente: la herencia del pueblo gitano (con su modulación vocal característica), la influencia árabe y judía (visible en los melismas y los quejillos) y la estructura del folclore autóctono andaluz. En sus inicios, el flamenco no era un espectáculo de escenario, sino un acto casi clandestino de resistencia. Las fraguas fueron el epicentro de esta vida comunitaria, donde el ritmo del metal proporcionó el compás para los palos más puros, como las tonás, la debla o la carcelera.
El legado de Ceuta en el flamenco
La conexión con Ceuta se manifiesta en figuras clave de la historia del género. Antonio López Arenas, nacido en la ciudad en 1929, fue el primer guitarrista que acompañó a Camarón de la Isla en una grabación discográfica, el «dios del flamenco». Asimismo, el artista Manuel Molina, integrante del dúo Lole y Manuel, nació en Ceuta, aunque se consideraba un «trianero» por su arraigo a los barrios de Sevilla.
Finalmente, el relato culmina con un hallazgo literario. En el libro Pensamiento Político en el Cante Flamenco de Ortiz Nuevo, se encuentra una copla dedicada a Ceuta que Fuentes considera poco conocida. El texto, interpretado durante la sección, dice:
«Cristo del portal de Ceuta, amparo de presidiarios, ampárame a mí, que voy a presidio por 10 años».
Este descubrimiento coincide con la noticia de que el Cristo del Puente sale de la ciudad para ser restaurado en Sevilla, uniendo el arte, la historia y la identidad local en un solo relato.