
El bastón de mando de Ceuta: de un juego infantil a símbolo de defensa
En la sección «CurioseArte» de COPE Ceuta, Arturo Fuentes Cabrera nos sumerge en un relato que conecta la estética del arte flamenco con la historia militar de la ciudad. El recorrido parte de un lienzo que, bajo una apariencia de alegría cotidiana, esconde una profunda melancolía, para desembocar en un objeto físico que hoy define la identidad de Ceuta: el alio, un bastón de madera que ha pasado de las manos de un joven noble a las de la patrona de la ciudad.
La melancolía de los juegos de Bruegel
El punto de partida es la obra Juegos infantiles, del pintor flamenco Pieter Bruegel el Viejo, conservada en el Kunsthistorisches Museum de Viena. A primera vista, el lienzo de 160 por 116 centímetros parece una crónica abigarrada del ocio infantil, con casi dos centenares de niños participando en unas cincuenta modalidades de juegos distintos. Sin embargo, Fuentes Cabrera destaca una precisión técnica milimétrica: si se trazara un punto de fuga en la esquina superior derecha, todos los personajes estarían colocados en una cuadrícula perfecta.
Más allá de la técnica, el autor propone una interpretación más sombría. A pesar de que el juego es el máximo exponente de la felicidad, en el cuadro nadie sonríe. Según la lectura que propone Fuentes, la obra es una alegoría de la infancia triste bajo el yugo de la Inquisición en Amberes hacia 1560. En una ciudad asediada y bajo una represión feroz, el movimiento y la destrucción de la humanidad se reflejan en rostros que, aunque juegan, permanecen tristes.
El juego de las chuecas y Pedro de Meneses
Esta reflexión sobre el juego sirve de puente hacia la historia de Ceuta. Fuentes explica que el protagonista de la historia de hoy estaba participando en un juego similar al hockey o al polo actual: las chuecas (o chocas en portugués). Se trata de un deporte de ida y vuelta donde se utiliza un palo para desplazar un objeto redondo.
En este contexto aparece Pedro de Meneses, noble portugués nacido en 1370 y fallecido en Ceuta en 1437. Meneses, segundo conde de Viana de Alentejo y primer gobernador portugués de la ciudad, se encontraba en las cercanías del rey Juan I de Portugal en 1415. Mientras los altos nobles dudaban en asumir el mando de una ciudad bajo asedio constante, el joven Pedro, distraído jugando a las chuecas con un palo de alio (olivo silvestre o acebuche), se acercó a su majestad y pronunció las palabras que hoy son el lema de la ciudad: «Mi señor, con este palo me basto para defender Ceuta de sus enemigos».
El alio: símbolo de autoridad y devoción
Desde aquel momento, el palo de madera se convirtió en un símbolo de defensa. El objeto, una vara de acebuche de unos 80 centímetros de longitud y 16 nudos, pasó a formar parte del escudo de armas de Alcoutín y de Vila Real. Pero su lugar más sagrado es el Santuario de Santa María de África.
Según el historiador Alberto Baeza, el bastón fue depositado en las manos de la Virgen por Pedro de Meneses tras la victoria sobre las tropas del rey de Fez en 1418. Desde entonces, el alio permanece en la mano izquierda de la patrona como símbolo de devoción. No obstante, la tradición dicta que el bastón es también el bastón de mando de la ciudad; por ello, cada vez que hay un nuevo comandante general, este recibe el alio en el santuario y pronuncia un juramento de fidelidad y protección a la plaza, para luego devolverlo a las manos de la Virgen, reconociendo que ella es la gobernadora perpetua.
«Con este palo me basto para defender Ceuta de sus enemigos».
¿Sabes que con un solo palo se puede gobernar un trozo de tierra?